Historia del Balneario

Share

El balneario romano original

Desde tiempos remotos, son muchos los que han acudido a Alange atraídos por las propiedades curativas del manantial de agua mineromedicinal. Pero el origen del balneario es romano.
No se conoce la fecha exacta de su construcción, pero el hallazgo de un ara votiva del siglo III DC indica que ya existía en la época de Trajano y Adriano. En ella, el patricio romano Licinio Sereniano dedica el balneario a Juno, Diosa de la fertilidad, en agradecimiento por la salud de su hija Varinia Serena. De la construcción romana original han llegado hasta nuestros días dos termas circulares techadas en cúpula declaradas Monumento Nacional. Pero algunos estudios y restos encontrados sugieren que el primitivo balneario, a escasos kilómetros de la entonces Emérita Augusta, fue un importante  establecimiento termal en el que las termas frías o frigidarium se completaban con caldarium o piscinas calientes, baños de vapor y jardines.


La recuperación del balneario en el s.XIX

Distintas culturas se superponen en la historia del balneario dejando su huella en él. De la influencia árabe el balneario y el pueblo conservan el nombre: Alange, que quiere decir Agua de Alá. Pero las originales instalaciones romanas se abandonan y transcurren siglos de deterioro hasta que en el siglo XIX se recupera el uso del manantial construyéndose un balneario sobre el mismo. En 1860, durante la desamortización de Madoz, el balneario sale a subasta pública y es adquirido por Abdón Berbén, médico titular del pueblo, que rehabilita las termas romanas.
Construye también nuevas instalaciones que se integran en la estructura primitiva, bañeras de mármol italiano, galerías de duchas y amplios patios que evocan a los tradicionales balnearios centroeuropeos. Comienza así una época dorada para las termas de Alange que se llenan de bañistas que ocupan sus días con tratamientos termales, paseos a caballo, bailes y conciertos.


El balneario en la actualidad

Desde entonces, cinco generaciones de herederos de Abdón Berbén han sido testigos de los vaivenes de la historia del balneario aportando su espíritu al proyecto iniciado por su antepasado. En la década de los setenta, y después de unos años en que los balnearios han caído en el olvido, toman el testigo Luis Miguel Fernández - Chiralt y su mujer, Mª Dolores Navarro, la cuarta generación de la familia. El balneario conoce entonces un importante impulso, se actualizan las instalaciones y las técnicas, se amplían los jardines y se emprende la construcción de dos hoteles, uno en 1989 y otro en 2006. En la actualidad, el balneario se ha convertido en una estación termal que integra construcciones romanas y modernas infraestructuras y combina terapias tradicionales con las últimas tendencias en wellness e hidroterapia. Pero la razón de ser del balneario, de su historia y su existencia continúa siendo la misma: el agua. Y a lo largo del tiempo, se ha mantenido intacto el objetivo de proporcionar salud y bienestar.